En nuestra gran nación, uno tiene derecho a manifestar odio.  Tiene derecho a ser miserable Tiene derecho a ser ignorante.  Pero NO tiene derecho a convertir en legislación su ignorancia y empujar a los Conductores a un estado de ciudadanía de segunda clase. Ese es el vergonzoso propósito tras los esfuerzos de reelección del senador Geoffrey Winegard, y hemos dedicado este sitio a detenerlo con el arma más poderosa a nuestra disposición: la verdad.

Tal vez los sorprenda enterarse de que a Winegard le importa un bledo la denominada “amenaza bioterrorista”. No; solo pregona ante su patético séquito para ganar votos y, lo que es más importante, contribuciones de campaña. Winegard solo se inclina ante el todopoderoso dólar, y con gusto vendería sus filosofías al mayor postor. Casualmente sucede que el mayor postor odia a los Conductores, y su nombre es Jonas Petrovich.

Escuchen el siguiente audio, pero estén advertidos: la flagrante avaricia de Winegard no es apta para personas impresionables.

Escuchen la siguiente grabación, pero les advierto que la flagrante avaricia de Winegard puede herir su sensibilidad.

WINEGARD: Y... ¿qué puedo hacer exactamente por usted, Sr. Petrovich?

PETROVICH: Por favor, llámeme Jonas.

WINEGARD: Preferiría no hacerlo.  Estoy al tanto de sus esfuerzos activistas y no estoy seguro de querer tener un trato de primeros nombres con usted.

PETROVICH: Parece justo.  Pero usted y yo tenemos un objetivo en común.

WINEGARD: ¿Y cuál es?

PETROVICH: Demonizar a los Conductores hasta que el público en general los vea como una amenaza bioterrorista.

WINEGARD: ¿Por qué es eso beneficioso para los dos?

PETROVICH: Porque el miedo genera acción.  Yo le sacaría provecho y usted podría lograr la reelección.

WINEGARD: Siga hablando.

PETROVICH: Supongamos que un bioterrorista intentara atacarlo.

WINEGARD: Por eso tengo seguridad.

PETROVICH: Hablo en sentido hipotético.  Supongamos que a sus electores les disgustará tanto el intento fallido de asesinato que se sumarán a su causa y colmarán las cabinas electorales, lo que lo enviaría a Washington de manera apabullante.

WINEGARD: Mmm, nunca pensé en ocupar el papel de víctima.  ¿Está seguro de que no hará que me vea débil?

PETROVICH: (aplacando su ego) ¿Usted?  ¿Débil?  ¡Imposible!  Sobrevivir a un intento de asesinato lo convierte en héroe.

WINEGARD: ¿Qué sugiere, entonces?

PETROVICH: Bueno, no es mi deseo decirle cómo hacer su trabajo, pero tal vez deba hacer resurgir su legislación anticonductores.

WINEGARD: Pero eso no prosperó.

PETROVICH: Lo ayudaré a reescribirla.  Para empezar, son “bioterroristas”, no Conductores; lenguaje fuerte de un legislador fuerte.  Eso lo pondrá en marcha.

WINEGARD: Ponerse en marcha... eso siempre es bueno.  ¿Y qué hay de la historia de asesinato falsa?

PETROVICH: Solo sígame la corriente.  Conozco a mucha gente en la prensa; déjenoslo a nosotros.

WINEGARD: Parece un plan sólido.  Fue fabuloso hacer negocios con usted, Sr. Pe... Jonas.

(los dos comparten una risita de satisfacción)

SUJETO: Lo siento por tu amigo Petrovich

De: Smitty

Para: Senador Winegard

Odio ser portador de malas noticias, pero Jonas Petrovich acaba de aparecer muerto en Crocodile Club. Las circunstancias de su muerte son, en el mejor de los casos, sospechosas. Avísame si necesitas algo.

--Reinholdt “Smitty” Smithson, Jefe de Estado Mayor

De: Senador Winegard

Para: Smitty

¿Qué significa esto para nuestro plan? Petrovich estaba planeando con brillantez la historia del asesinato falso. Odio halagar a un activista con sus predilecciones, pero ese tipo era un repugnante genio.

De: Smitty

Para: Senador Winegard

Bueno, no es por sonar demasiado morboso, pero la muerte de Jonas nos juega perfectamente a favor. La supuesta amenaza del bioterrorismo acaba de pasar de lo teórico a lo existencial. ¡Los votantes se tragarán esto!

De: Senador Winegard

Para: Smitty

¿Dejó una viuda? Si así es, envíale flores. Mientras tanto, ¿cómo procederemos?

De: Smitty

Para: Senador Winegard

Me dedicaré a ello, senador. Ya he contactado a nuestra gente de prensa y a los equipos de calle necesarios para dar forma a nuestro relato. Todos sienten cierta clase de lealtad hacia Petrovich; parece que esto representará su despedida o su corrupción en toda su magnitud.

De: Senador Winegard

Para: Smitty

Parece que estás dedicado al caso. Mantengamos la comunicación reducida al mínimo y continuemos según lo planeado.